Seasonal Booking Workflow
Coordinación de ventanas de mantenimiento y asignación de ancho de banda entre cooperativas y nodos provinciales.
El problema real: picos estacionales sin visibilidad operativa
Cuando arrancamos este trabajo, el escenario era concreto: tres cooperativas del norte argentino compartían tramos de fibra troncal con un operador mayorista, y cada temporada alta —zafra, cosecha, verano turístico— se repetía la misma discusión sobre quién reservaba qué capacidad y en qué franja horaria. No había un calendario común. Las solicitudes llegaban por correo, por WhatsApp y hasta por llamada telefónica al jefe de nodo.
La restricción principal no era técnica sino de gobernanza: ninguna de las partes quería ceder control sobre su tramo. Así que el diseño del flujo tuvo que partir de ahí, no de un ideal de plataforma unificada.
Cómo lo resolvimos
Armamos un calendario compartido de ventanas de reserva, con reglas explícitas de prioridad por tipo de tráfico: primero enlaces críticos de emergencia, después compromisos contractuales, y al final capacidad oportunista. Cada cooperativa mantiene su propio panel de solicitudes, pero las franjas se bloquean en un registro común que se sincroniza cada quince minutos.
El punto delicado fue la trazabilidad. Si una reserva se rechazaba, tenía que quedar registrado quién la rechazó, cuándo y con qué criterio. Eso nos obligó a definir un esquema de auditoría mínimo antes de tocar cualquier interfaz.
Qué quedó funcionando
Después de dos temporadas de uso, el flujo se sostiene sin intervención manual del jefe de nodo. Las solicitudes de reserva bajaron a un promedio de doce por semana, contra las cuarenta y tantas que se manejaban antes por canales informales. La mayoría de los rechazos ahora se explican solos: el calendario muestra la franja ocupada y el motivo.
Lo que no resolvimos, y conviene decirlo, es la última milla: los municipios que no están integrados al registro siguen coordinando por teléfono. Eso queda como deuda pendiente para el próximo ciclo.